Sección de poesía del Dossier: Las plantas en el pensamiento y la literatura latinoamericana

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Bibliografiske detaljer
Udgivet i:Cuadernos de Literatura vol. 29 (2025), p. 1-18
Hovedforfatter: Guerrero, Maricela
Andre forfattere: Ozuljevic, Ashle, Nepote, Mónica, Ganitskya, Tania
Udgivet:
Editorial Pontificia Universidad Javeriana
Fag:
Online adgang:Citation/Abstract
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Beskrivelse
Resumen:Botánica Ashle Ozuljevic Subaique 1 Carica Papaya Hoy ha muerto el papayo de mi casa por el exceso de agua caída en su esquina, se ha podrido confirmo cuando salgo a jugar con el perro que nos adoptó trepo a la pared vecina para rescatar los últimos frutos maduros que más tarde mi hermana usará como perfume de auto y que ahora penden del ápice del tronco allí en su cima las hojas aglomeradas y alternas parecen no enterarse de su expiración mientras desde la base la podredumbre emerge e inunda el espacio se propaga por los alrededores calcinando la vida que en torno lucha se lo cuento por teléfono: se ha podrido el papayo por exceso de agua y agua se le hace la boca por decirme que no todos los seres necesitan tanto líquido tantos cuidados tanta atención anoto mentalmente que no todos los árboles, por decir algo, soportan la hidratación excesiva mis celos de madre primeriza y solitaria. Insiste en que aprenda esta lección de botánica: tanta vigilancia y esmero ha terminado por aniquilar al papayo de casa yo callo y pienso con la boca también aguada que no era al papayo al que yo regaba sino al jazmín vecino delicado y cómplice a cuyo costado me siento para aserruchar el tronco del árbol extinto y embolsarlo como basura sus rubias raíces podridas cuelgan pesadas ofreciéndose a Wulf, quien mastica las hebras, aumentando la fetidez de sualiento animal. De cuidados de un jardín Dejarle la flor a la planta permitir que se transforme en fruto sabiendo que eso detendrá su crecimiento hacia dimensiones magníficas ramificándose hasta invadir todo jardín y continente transformar el ardor en plena avalancha, hacer que el amor inhiba su crecimiento para que mute desde la euforia del deseo a la energía latente y contenida del botón dejar que a su ritmo se vaya abriendo pétalo a pétalo el germen de quizás qué sin viento ni sonido ni movimiento siquiera verlo venir entre la marea de yerbas que pinta el monte distinguir su gozo cobijado en la certeza de calma sonríe atravesado por la luz de la costa sus ojos vegetales contactados conmigo entre la espesura de algas y muscínea reafirmo: dejarle la fruta al tallo y a su geotropismo negativo confiar observar que el pecho encuentra sosiego bajo la luz oceánica suave inmersión en la dicha húmeda de la selva oleaje o mujer así lo designan los meristemas apicales preferimos frutales siempre a eudicotiledóneas arbóreas permitir que lo voluptuoso que el mareo libidinal caiga cual hoja seca para abonar los brotes tímidos que a su ritmo van tanteando el solcito que baña el puerto la calma al salir de la rompiente para yacer en la arena albor ultramarino hey el tiempo cesa y enmudece bajo la ola hundidos suspendíamos la superficie por cuarenta y ocho horas acostumbrados a crecer en el diluvio los pterocarpus officinalis la humedad que le dejaba sobre el pecho en esa habitación de cara al Pacífico el torrente de mi semilla cuando desde dentro sentía aproximar la suya mientras me pedía que lo riegue que lo empape que lo inunde. Fue una madre joven y tardía, la primera para mis hermanos, la segunda para mí. Azalea Alguien me habló de los ires y venires de las macetas en el patio de una casa legendaria de voces ancestrales, de espacio tejido, de ovillo y aromas.
ISSN:0122-8102
DOI:10.11144/Javeriana.cdl29.spdp
Fuente:Publicly Available Content Database