Del amor y otros demonios /

Capítulo I Sierva María de todos los Ángeles es una niña de 12 años, hija del Marqués de Casualdero y de Bernarda Cabrera. Bernarda era tuberculosa y tenía que tomar antibióticos, además de que odiaba a su hija. Por ello, Sierva María creció con las tradiciones de los esclavos yoruba que la cuidaban...

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Autore principale: García Márquez, Gabriel, 1927-2014
Natura: Libro
Lingua:spagnolo
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500 |a Resumen tomado del sitio web de la editorial 
520 |a Capítulo I Sierva María de todos los Ángeles es una niña de 12 años, hija del Marqués de Casualdero y de Bernarda Cabrera. Bernarda era tuberculosa y tenía que tomar antibióticos, además de que odiaba a su hija. Por ello, Sierva María creció con las tradiciones de los esclavos yoruba que la cuidaban, sobre todo de la esclava Dominga de adviento. La niña estaba en el mercado con una esclava mulata y es mordida por un perro rabioso. Días después de lo ocurrido, la esclava mulata le contó a Bernarda que un perro había mordido a su hija, pero a la mujer no le importó y pronto se olvidó de que se lo habían contado siquiera. No se supo nada más de la rabia hasta que una anciana india llamada Sagunta llamó a la puerta del Marqués y le dijo que un perro había mordido a su hija. El Marqués le preguntó a su hija si eso era verdad y ella lo negó, pero Bernarda confesó que era verdad, que lo sabía porque la esclava mulata se lo había dicho hacía tiempo. El Marqués fue a ver al médico Abrenuncio para ayudar a su hija. Por su parte, Bernarda compró un hombre en el mercado, Judas, pues se obsesionó con él. Un día, Dominga encontró al hombre revolcándose con Bernarda, y ésta la amenazó para que no dijera nada al Marqués, aunque éste ya sabía lo que ocurría entre su mujer y el esclavo. Dominga amanece muerta al día siguiente y el Marqués le pidió a la esclava mulata que acompañó a Sierva María al mercado que cuidase de la niña como lo hacía Dominga. El Marqués y el médico visitaban de vez en cuando a Sierva María, pero el médico no estaba seguro de que la niña tuviera la rabia. Capítulo II Se nos cuenta la historia del Marqués, que quería casarse con Dulce Olivia, que estaba internada en un manicomio. Su padre le prohibió casarse con ella y el Marqués se casó con doña Olalla de Mendoza. Al año de casados, doña Olalla murió por un rayo que les cayó. Al regresar del entierro, supo que Dulce Olivia se responsabilizaba del rayo. Triste y derrotado, el Marqués le cedió a su esclava Dominga el control de su casa. Un año después de quedar viudo, el Marqués se casó con Bernarda y concibieron a Sierva María. Sierva María se crio con las esclavas, de las que aprendió muchas cosas, y gustaba de dormir con ellas. Con la muerte de Dominga, Bernarda le devolvió a Sierva María su habitación. Bernarda descubre que Judas es un ladrón y decide matarlo. El médico sigue visitando a Sierva María y el Marqués decidió contratar a todo tipo de médicos y curanderos para ayudar a su hija. Le hicieron tantos rituales y ungüentos que al final su herida empeoró y su tobillo se hinchó. Esto hizo que el obispo del pueblo desatase el rumor de que Sierva María estaba trastornada, y el Marqués habló con este obispo para que internaran a su hija en un convento. Capítulo III Nada más entrar en el convento, varias novicias intentan quitarle sus joyas a Sierva María, que responde mordiéndolas. La abadesa, Josefa Menadi, quería ver a la niña, pero era muy escurridiza. Un día, la escuchó cantar y siguió su voz hasta encontrarla. Se encaró con Sierva María, pero ésta no dijo nada y se la llevaron a la fuerza hasta la última celda del pabellón, donde la dejaron atada y encerrada. Una criada intentó quitarle los collares a la niña, pero ésta la agarró de las muñecas y se lo impidió. Varias abadesas la rodearon para quitarle los collares, y las guardianas las echaron. La celda de la niña se convirtió en la atracción principal del convento y el obispo le dio el caso de la niña a Delaura, un alumno suyo, para que la exorcizase. Sin embargo, Delaura se enamora de la niña. Capítulo IV Delaura está convencido de que Sierva María no está poseída. Va a casa del Marqués para preguntar por Sierva María y el hombre le cuenta que, en realidad, quiere mucho a su hija y daría su alma por su salvación. Entonces, Delaura se marcha de la casa con una maleta que contenía una tiorba, un instrumento que tocaba Sierva María. Delaura fue a visitar al médico Abrenuncio y éste le contó que la niña no estaba endemoniada, pero que, si la cosa seguía como hasta entonces, moriría por la crueldad de los exorcismos. Delaura va entonces a buscar a Sierva María. La niña, al reconocer su maleta, reaccionó violentamente y Delaura le enseñó un crucifijo para calmarla. Más tarde, el obispo encontró a Delaura lleno de sangre y lágrimas a causa de la flagelación. Delaura le dice al obispo que ha sido víctima del demonio más terrible de todos: Sierva María. Capítulo V El obispo despojó de sus privilegios a Delaura y lo mandó a servir como enfermero de leprosos en un hospital. Resultó ser que Delaura sintió deseo por Sierva María, y por eso se flageló a sí mismo para castigarse por tal pecado. Una noche, Delaura se escapa del hospital para colarse en el convento. Delaura y Sierva María se vieron en secreto, recitándose versos, besándose y dejándose llevar por sus deseos carnales. Sin embargo, se mantuvieron vírgenes porque Delaura quiso mantener su voto de castidad, y Sierva María lo respetó y lo compartió con él. Durante una visita, Sierva María pidió a Delaura que se quedara con ella, que se casaran o que se la llevara de allí. Delaura, sin embargo, escapa sin la muchacha y Sierva María enloquece de rabia. Entonces, Sierva María atacó a la guardiana e incendió su celda. Una guardiana despierta a Sierva María. Martina, una antigua monja condenada a cadena perpetua por matar a dos compañeras, había escapado y acusaban a la joven de ser su cómplice. Trasladan a Sierva María a otra celda y Delaura no la encuentra. Va en busca del Marqués, sin éxito, y el médico Abrenuncio le dice que nadie quiere saber nada de él porque se rumoreaba que había abusado de una niña. Delaura cumplió condena como enfermero del hospital. En el convento, Sierva María dejó de comer de la pena y un 29 de mayo la guardiana la encontró muerta de amor. 
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