Incidencia de meningitis séptica en la zona oriental del país

El encéfalo y la médula espinal constituyen el centro de control de todas las funciones orgánicas, los cuales, para ejercer esas funciones deben contar con algún mecanismo de protección. Normalmente estos órganos se encuentran en un ambiente estéril, rodeado de un medio líquido que funciona como amo...

Whakaahuatanga katoa

I tiakina i:
Ngā taipitopito rārangi puna kōrero
Ngā kaituhi matua: Roldan Vásquez, Celina Idalia, Ostorga Campos, Miguel Anegel, Amaya Martínez, Mirna Guadalupe, Zelaya Rosales, Ana María Encarnación
Ētahi atu kaituhi: Navarro Marín, Ernesto
Hōputu: Tuhinga whakapae
Reo:es_SV
I whakaputaina: 2024
Ngā marau:
Urunga tuihono:https://hdl.handle.net/20.500.14492/20289
Ngā Tūtohu: Tāpirihia he Tūtohu
Kāore He Tūtohu, Me noho koe te mea tuatahi ki te tūtohu i tēnei pūkete!
Whakaahuatanga
Whakarāpopototanga:El encéfalo y la médula espinal constituyen el centro de control de todas las funciones orgánicas, los cuales, para ejercer esas funciones deben contar con algún mecanismo de protección. Normalmente estos órganos se encuentran en un ambiente estéril, rodeado de un medio líquido que funciona como amortiguador de los golpes como también para disminuir el efecto del peso. Esta substancia llamada líquido cefalorraquídeo en condiciones normales presenta un aspecto límpido, incoloro, de O a 10 glóbulos blancos por mm3 especialmente mononucleares; en su composición química contiene glucosa en concentraciones de aproximadamente el 60% de la contenida en sangre; proteínas (la mayoría albúmina) en concentraciones de 40 mg por 100 ml o menos; iones cloruros de 121 a 128 meq. por litro y otras substancias en concentraciones menores. Es producido en los plexos coroides de los ventrículos cerebrales a través de la filtración del pla~ ma sanguíneo, cuyo proceso es regulado activamente por las células de revestimiento lo que se conoce como barrera hematocerebral, impenetrable a los agentes microbianos